Desarrollo modelos Centros juveniles municipales

Un centro juvenil se establece como un espacio  dinámico, adaptable, abierto y que satisfaga las necesidades de una población joven muy diversa e intercultural. Un programa de un centro juvenil debe responder a las necesidades básicas tanto de ocio y tiempo libre, como de inserción socio-laboral y de prevención sobre situaciones de riesgo.

Para ello planteamos un proyecto flexible que responda a las  situaciones que hoy en día están en constante cambio y que determinan las maneras y acciones a desarrollar, a la vez que suponen una referencia de un servicio en beneficio mutuo para el municipio.

Nuestras acciones van encaminadas a desarrollar actividades en los espacios educativos y medios abiertos, así como en el propio centro, abriendo las posibilidades de mayor participación de los y las jóvenes.

Entendemos que un centro abierto es aquel que  abre sus puertas a los y las jóvenes no solamente para que puedan entrar si no para que el centro pueda salir y acercarse a los diferentes espacios de relación como institutos, colegios, grupos y organizaciones juveniles etc…

El tiempo libre es una importantísima vía de acceso a dinámicas integradoras donde se plantean varios principios metodológicos educativos:

  • Utilizar las actividades como un medio y no un fin en sí mismas, siendo él y la joven el centro de interés, para conseguir en la medida de lo posible mejorar los procesos de socialización y madurez, para llegar óptimamente a la vida adulta.
  • Utilizar una dinámica de relación personal con él y la joven, donde desde esta se consiga ser referencia ascendente en la tarea educativa socializadora.
  • Partir de los centros de interés de los jóvenes, procurando que sean ellos/as mismos/as los y las protagonistas de las actividades, de sus actividades.

Educar desde la adultez, desde la toma de decisiones a la autogestión de la misma vida del joven, siendo críticos en esta elección. Educar en responsabilidades.